03 Agosto, 2026

Por: Clínica San Luis. 

Durante la gestación y el nacimiento, el cuerpo de la mujer atraviesa una de las transformaciones físicas más asombrosas que existen. En el centro de este proceso se encuentra el suelo pélvico, un conjunto de músculos y ligamentos que sostienen los órganos pélvicos (útero, vejiga e intestino) y que desempeñan un papel protagonista en la salud femenina.

En la Clínica San Luis, promovemos el cuidado integral de la mujer, reconociendo que fortalecer esta zona no es solo una cuestión estética o de rendimiento, sino un pilar fundamental para una recuperación exitosa y una mejor calidad de vida.

¿Por qué fortalecerlo durante el embarazo?

El peso del bebé, la placenta y el líquido amniótico ejercen una presión constante sobre la musculatura pélvica durante nueve meses. Preparar estos músculos antes del parto ofrece beneficios claros:

•    Soporte ante el peso creciente: Un suelo pélvico tonificado ayuda a cargar el peso del útero, reduciendo molestias como el dolor de espalda y la presión en la zona púbica.

•    Preparación para el expulsivo: Aprender a relajar y contraer estos músculos conscientemente puede facilitar el paso del bebé por el canal de parto, reduciendo potencialmente el riesgo de desgarros severos.

•    Prevención de la incontinencia: El ejercicio prenatal ayuda a prevenir las fugas involuntarias de orina que suelen aparecer al toser, estornudar o reír debido al esfuerzo.

La recuperación en el posparto: Recuperando el equilibrio

Tras el parto, ya sea vaginal o por cesárea, la musculatura pélvica queda debilitada o distendida. El ejercicio guiado en esta etapa es crucial para:

1.    Rehabilitación de los tejidos: El movimiento controlado aumenta el flujo sanguíneo en la zona, lo que acelera la cicatrización y la recuperación del tono muscular original.

2.    Prevención de prolapsos: Fortalecer el soporte muscular evita que los órganos internos desciendan de su posición natural a largo plazo.

3.    Bienestar en la vida íntima: La salud del suelo pélvico está directamente relacionada con la recuperación de la sensibilidad y el confort en las relaciones sexuales tras la cuarentena.

¿Cómo empezar de forma segura?

No se trata solo de hacer repeticiones, sino de hacerlas correctamente. La técnica es más importante que la cantidad.

•    Ejercicios de Kegel: Consisten en contraer y elevar los músculos de los orificios urbanos hacia adentro y hacia arriba, manteniendo la respiración fluida.

•    Postura y respiración: La salud pélvica está ligada al diafragma. Aprender a respirar correctamente durante el esfuerzo protege la zona de presiones innecesarias.

•    Acompañamiento profesional: Es ideal contar con la valoración de un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico para asegurar que la contracción sea efectiva y no perjudicial.

Un compromiso con su bienestar futuro

En nuestra institución, entendemos que cuidar el suelo pélvico es cuidar tu salud a largo plazo. No ignores pequeñas señales como la pesadez o las fugas de orina; estas son formas en las que tu cuerpo te pide atención.

Invertir tiempo en tu suelo pélvico hoy es garantizar una madurez activa, segura y plena.

Consulta con nuestro equipo de ginecología y especialistas en piso pélvico.

 

 

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