
Por: Mariluz Buitrago, Terapeuta Ocupacional.
Es un trastorno del desarrollo asociado con un patrón continuo de falta de atención, hiperactividad o impulsividad. Los síntomas pueden interferir en las actividades y las relaciones diarias. Este trastorno comienza en la niñez y puede continuar hasta la adolescencia e incluso la edad adulta.
Los signos y síntomas centrales de TDAH son
La falta de atención tiende a aparecer cuando el niño realiza tareas que requieren vigilancia, tiempo de reacción rápido, búsqueda visual y perceptiva y escucha sistemática y sostenida.
Son aquellos niños que no terminan las tareas que empieza, comete muchos errores, no se centra en los juegos, muchas veces parece no escuchar cuando se le habla directamente, tiene dificultades para organizarse, evita las tareas que requieran esfuerzo, muy a menudo pierde las cosas que necesita (lápices, borrador, libros, ropa) y se distrae con cualquier cosa.
La impulsividad se refiere a las acciones precipitadas que pueden provocar un resultado negativo (p. ej., en los niños, cruzar una calle sin mirar, en adolescentes y adultos, de repente dejar la escuela o un trabajo sin pensar en las consecuencias), se precipita en responder antes que se hayan completado las preguntas, tiene dificultades para guardar turnos, suele interrumpir o se inmiscuye en las actividades de otros (se entromete en conversaciones o juegos que no lo han invitado).
La hiperactividad implica actividad motora excesiva. Los niños, especialmente los más jóvenes, pueden tener dificultades para permanecer sentados en silencio cuando deben hacerlo, presentan movimientos constantes de manos, pies, se levanta constantemente de su silla, corre por todos lados, le cuesta jugar a actividades tranquilas, habla en exceso, parece que tuviera un motor.
Otras características que se pueden presentar:
Causas
El déficit de atención/hiperactividad no tiene una única causa específica conocida, pero los factores genéticos (herencia genética) están a menudo presentes.
Síntomas y tratamiento
Los síntomas principales son dificultades en el autocontrol, atención y regulación emocional. Estas alteraciones suelen darse antes de los 12 años y producen una gran repercusión en el desempeño ocupacional del niño. Además de una falta de autonomía, habilidades sociales y bajo rendimiento académico, el TDAH lleva al niño a tener una baja autoestima.
Por ello es importante la valoración de Terapia Ocupacional, siendo muy significativa su intervención en tres áreas específicamente afectadas como son:
Las funciones ejecutivas y su reflejo en el desempeño en actividades de la vida diaria, las Dificultades de Procesamiento/modulación Sensorial (que interfieren significativamente en las habilidades para inhibirse, mantener un ajustado nivel de alerta y atención y otras características específicas del niño/a con TDAH) y las dificultades motrices (incluidas las habilidades manipulativas).