¿Qué es la mastitis?

La mastitis es una inflamación de uno o varios cuadrantes de la glándula mamaria y es frecuente en mujeres que amamantan, pero también en otras mujeres y puede ser infecciosa o no infecciosa. Esta inflamación es una de las principales causas de abandono de la lactancia materna.

La mastitis puede ser ocasionada por grietas o laceraciones en el pezón, retención de leche o drenaje insuficiente del pecho; sin embargo, existen otras situaciones que pueden precipitar su aparición, como la higiene inadecuada de las manos, antecedentes de mastitis, agarre inadecuado del complejo areola pezón por el recién nacido durante la succión, tomas poco frecuentes y uso de biberones para suministrar leche materna extraída.

¿Cuáles son sus signos y síntomas?

Generalmente afecta uno de los dos senos y se caracteriza por:

  • Zonas endurecidas con nódulos (bulto o masa), sobre los cuales la piel está roja y caliente.
  • Aumento de tamaño de la mama.
  • Sensación de dolor, pinchazo, calambre o ardor.
  • Disminución de la secreción de leche.
  • Escalofrío, fiebre, dolor muscular y articular. Ante la aparición de estos síntomas consulta al médico y/o asesora de lactancia inmediatamente.

¿Cómo se puede prevenir la mastitis?

  • Alimenta al recién nacido a libre demanda: cada vez que él quiera y el tiempo que él desee, preferiblemente cada 2 horas, hasta que el seno quede descongestionado. Si el bebé no logra desocuparlos, es importante que extraigas la leche.
  • Asegura el agarre adecuado del bebé al seno: boca abierta, gran parte de la areola dentro de la boca y labios hacia afuera.
  • Cuando esté indicado, colocar compresas humedecidas sobre la zona endurecida con agua tibia y sulfato de magnesio (en 250 cc de agua tibia mezclar 2 cucharadas de sulfato de magnesio), solo 10 minutos antes de colocar al bebé a succionar y/o realizar la extracción de leche.

Extracción manual de leche materna

Toda madre en lactancia debe practicar la extracción de leche materna, de manera manual, siendo este el método más seguro, fácil y económico.

  1. Lava tus manos, y coloca el frasco recolector sobre una servilleta, con la tapa boca arriba.
  2. Inicia con un masaje suave, de forma circular, con la yema de los dedos alrededor de cada seno para estimular los conductos lactíferos.
  3. Acaricia los senos con la yema de los dedos, como si los peinaras hacia el pezón.
  4. Coloca la mano en forma de “C”, de tal manera que el pulgar esté por encima de la areola y el dedo índice por debajo.
  5. Empuja los dedos pulgar e índice hacia el tórax, presionando los conductos lactíferos. Evita deslizar los dedos y exprimir el pezón.
  6. Recolecta la leche extraída en un frasco de vidrio, con tapa rosca de plástico. Los debes lavar previamente con agua y jabón y hervir por 10 minutos.
  7. En caso de congestión mamaria o mastitis, debes realizar extracción hasta que logres la descongestión del seno.
  8. Una vez terminada la extracción, debes tapar el frasco y marcarlo con fecha y hora de extracción. Luego debes conservar la leche, a temperatura ambiente, hasta por 4 horas, en un lugar fresco y protegido de la luz, en refrigeración por 12 horas y en congelación 15 días.

Evita el uso de leche de fórmula, biberones y chupos de entretención. Evita ropa ajustada, especialmente el brasier. Si utilizas protectores de lactancia, cámbialos frecuentemente. Evita alimentar al bebé siempre en la misma posición. Si sientes abultamientos en el seno, masajéalos al amamantar al bebé y en la ducha con agua tibia.

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